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07.09.2021 Formula 1 Deportes

Después de tres semanas de vacaciones y de una “no carrera” en Spa-Francorchamps, la F1 visitaba tras 36 años de espera el circuito de Zandvoort para celebrar el Gran Premio de los Países Bajos, auspiciado por la muy creciente afición al automovilismo dada en este país debido a su gran exponente, Max Verstappen.

El Gran Premio se presentaba emocionante en términos del campeonato del mundo, ya que tras la farsa vivida en Bélgica el campeonato llegaba al rojo vivo, con solamente tres puntos separando al líder del mundial, Lewis Hamilton, y al ídolo local, Max Verstappen, por lo que una victoria del neerlandés en casa le devolvería el liderato del mundial y una victoria del heptacampeón del mundo significaría un golpe tanto en el campeonato como en la moral de su máximo rival.

Con todo esto y con las gradas a rebosar de aficionados vestidos casi de manera uniforme de color naranja en apoyo a Verstappen, los entrenamientos libres dejaron ver una amplia superioridad del joven piloto neerlandés sobre el resto, además de una gran confianza, no cometiendo este ni un solo error durante toda la jornada de viernes y sábado, llegando como claro favorito a la clasificación, mientras que en el equipo Mercedes solo surgían dudas, sobre todo tras un problema de motor que dejó a Hamilton sin poder rodar en la segunda sesión y tras ver que el ritmo no estaba ni mucho menos cerca que el de su máximo rival en el campeonato. Los libres también nos dejaron buenas sensaciones tanto en el equipo Ferrari como en el equipo Alpine, dejando entrever que estos serían la segunda fuerza tras los imbatibles Red Bull y Mercedes.

En la jornada matutina de sábado nos despertábamos con la impactante noticia de que Kimi Raikkonen, quien había anunciado su retirada a final de temporada 3 días antes, había dado positivo en Covid-19, perdiéndose la cita y dejando su lugar al veterano Robert Kubica, volviendo este a subirse a un monoplaza de F1 tras su desastrosa temporada con Williams en 2019 y solamente pudiendo realizar la sesión de libres del sábado antes de la sesión clasificatoria.

Con este panorama llegábamos a la clasificación, con un Verstappen totalmente espoleado por su afición y con un Mercedes que trataría de minimizar daños. En la primera sesión de clasificación, saltaría la primera sorpresa con la eliminación del segundo Red Bull, el de Sergio Pérez, tras marcar un tiempo mediocre en su primer intento de vuelta y no llegar a tiempo a meta para poder completar su segundo intento, en un error de cálculo recurrente en Red Bull, al igual que el vivido en Hungría hace unas semanas. En Q2 Verstappen marcó el territorio con una vuelta espectacular, dejando claro a los Mercedes que tendrían que hacer magia para poder quitarle la Pole, dejando a los dos pilotos de la marca de la estrella a más de 6 décimas de distancia, en una sesión en la que destacaron los accidentes de los dos pilotos de Williams, Russell y Latifi, ambos sin consecuencias, pero que dejaron fuera de Q3 por primera vez en la temporada al Mclaren de Lando Norris y por el contrario confirmaron la aparición en Q3 del Alfa Romeo de Antonio Giovinazzi, en una sesión clasificatoria espectacular del italiano.

En el primer intento de Q3, Verstappen arrasó el crono, dejando a los Mercedes a más de 3 décimas por detrás, dándose a entender que la Pole ya tendría dueño, pero en el segundo intento Verstappen consiguió rozar aún más la perfección, mejorando su vuelta anterior unas centésimas a pesar de un fallo en el DRS que le quitó velocidad en el final de la vuelta, fallo que estuvo a punto de aprovechar Hamilton, quien se sacó de la manga una vuelta espectacular pero que se quedó a tan solo 38 milésimas de la vuelta marcada por Verstappen, consiguiendo el piloto local la posición preferente de la parrilla del domingo ante el delirio de los miles de aficionados neerlandeses que conformaban la “marea naranja” en Zandvoort. También destacaron en esta clasificación Gasly, que se coló delante de ambos Ferrari en la cuarta posición, y Giovinazzi que consiguió meter su Alfa Romeo séptimo en parrilla, delante de los Alpine y del Mclaren de Ricciardo.

El domingo se presentaba un ambiente espectacular, jamás visto desde muchos años atrás, cuando la “marea azul” arropaba a Fernando Alonso en el Circuit de Barcelona, y es que Zandvoort se llenó hasta la bandera teñido de naranja y con una gran niebla del mismo color alrededor del circuito debido al uso de máquinas de humo anaranjado para apoyar a Verstappen, quien defendía la Pole ante los Mercedes, y sin posible ayuda de su compañero, quien salía desde el pit-lane tras cambiar su unidad de potencia rompiendo el Parc Fermé.

La salida se presentó sin grandes problemas en los puestos punteros, pero en esta emergió una figura ya habitual en este momento de la carrera, la de Fernando Alonso, quien consiguió ganar dos posiciones en la primera vuelta en un circuito en el que se antojaba prácticamente imposible adelantar, además de haber conseguido salir indemne de numerosos toques con su compañero, con Russell y con Giovinazzi, siendo prácticamente un milagro que el coche del piloto español saliera sin daños.

Tras la salida, los pilotos de cabeza se marcharon rápidamente del resto del paquete, que a su vez estaba partido en dos grupos, el de Gasly y los Ferrari, y el comandado por Fernando Alonso, quien estaba rodando a un ritmo bastante lento y juntando el paquete de coches por detrás, situación de la que su compañero se quejó abiertamente por radio, incluso llegando a intentar pasarle en la curva 3 por el interior, aprovechando que el español siempre tomaba esta curva por la zona exterior, pero con el paso de las vueltas Fernando aumentaría el ritmo, dejando atrás al resto de pilotos. En la zona de cabeza, Hamilton sería el primero en parar en boxes para tratar de hacer un “undercut” a Verstappen, pero una mala parada unida a la rápida reacción de Red Bull parando al neerlandés en la vuelta siguiente hizo estéril el ataque de Mercedes, pasando estos al Plan B, mantener a Bottas en pista sin hacer la parada, para poder jugar a dos bandas contra Verstappen. Verstappen y Hamilton cazaron rápidamente a un Bottas que ya estaba sufriendo con unos neumáticos muy desgastados, pasando el neerlandés rápidamente al finés en la recta de meta, e inmediatamente dejando pasar el segundo piloto de Mercedes a su jefe de filas para que este no perdiera tiempo en su lucha con Verstappen.

Tras esto, Bottas hizo su a priori única parada, y comenzó a recortar tiempo a los dos contendientes por el título, pero el finés tuvo que esquivar el coche trompeado de Sebastian Vettel en la curva 3, perdiendo un tiempo muy valioso que acabó siendo clave en el tema estratégico de la carrera. Tras suceder esto, Verstappen subió el ritmo y logró aumentar la diferencia con Hamilton a unos 3 segundos, por lo que Mercedes respondió a esto metiendo por segunda vez a Hamilton a los pits, pero de nuevo Red Bull respondió rápidamente al ataque de Mercedes, parando Verstappen a la vuelta siguiente y manteniendo la diferencia de 3 segundos debido a la mala gestión del tráfico por parte de los estrategas de Mercedes.

A partir de aquí, el resto de la carrera fue un quiero y no puedo para Lewis Hamilton, quien no pudo volver a acercarse a Verstappen en lo que restó de Gran Premio.

Por detrás, Sergio Pérez trataba de remontar adelantando a coches mucho más lentos que el suyo, llegando este hasta la octava posición e incluso con opción a más, ya que a falta de unas pocas vueltas el mexicano llegó a la posición de los dos pilotos españoles, Fernando Alonso y Carlos Sainz, quiénes estaban luchando por la sexta posición. Esta feroz lucha acabó con el adelantamiento del piloto asturiano al piloto madrileño, quedando Alonso sexto, Sainz séptimo y finalmente Pérez octavo con su Red Bull saliendo desde el pit-lane.

Volviendo a la cabeza, Mercedes decidió parar a Bottas en boxes para poner neumáticos nuevos a falta de 5 vueltas para el final, lo que en cualquier otra carrera tendría el contexto de intentar ir a por el punto extra de la vuelta rápida, pero en este caso y sorprendentemente, Mercedes al ver que la vuelta rápida era de Hamilton avisó a Bottas de que no tratara de hacer la vuelta rápida, y este haciendo caso a las órdenes levantó el pie en el último sector, pero la diferencia de rendimiento del neumático era tal que aún levantando el pie Bottas logró la vuelta rápida, lo que muchos interpretaron como una rebeldía por parte del piloto finlandés, ya que era más que sabido que no va a seguir en la marca de la estrella la próxima temporada (hoy mismo ha sido confirmado su fichaje por Alfa Romeo) y esto era como un síntoma de no querer cumplir órdenes debido a su no renovación, algo que no es cierto, ya que este si cumplió las órdenes recibidas. Ante esta situación Mercedes, viendo que Hamilton ya no tenía opciones para la victoria más allá que un muy extraño error de Verstappen, decidió parar por tercera vez al inglés para que este hiciera la vuelta rápida y se llevara el punto extra, consiguiendo el equipo Mercedes el pequeño objetivo marcado, ya que el gran objetivo no había sido posible.

Así es como tras 72 vueltas Max Verstappen hizo estallar a todo el circuito cruzando la línea de meta en primera posición tras completar un Gran Premio impecable, montándose una gran fiesta en el circuito de Zandvoort, una fiesta que se demoró 36 años, después de aquel lejano 1985 en el que se celebró el último Gran Premio de los Países Bajos, y es que esta afición huérfana de carreras desde aquellos lejanos 80, pudo volver a vibrar con la categoría reina del automovilismo, y además pudieron presenciar la primera victoria de un piloto neerlandés en casa, llevándose esta gran afición un merecido premio.

Tras este Gran Premio, Verstappen consiguió recuperar el liderato del campeonato ante Lewis Hamilton, con el neerlandés 3 puntos delante del británico antes de llegar al templo de la velocidad, el circuito de Monza.


03.09.2021 Formula 1 Deportes

Por Ponti Ros

El siguiente artículo estaba ideado para ser una crónica de una siempre apasionante carrera en el precioso circuito de Spa-Francorchamps, pero tras lo acontecido el pasado domingo en el bosque de las Ardenas únicamente se debe lanzar una crítica hacia la terrible actuación de la comisión reguladora de la competición automovilística, la FIA.

La tarde de domingo se presentaba apasionante cuanto menos para un aficionado del automovilismo, después de una no poco interesante carrera de Moto GP en Silverstone, llegaba el plato fuerte del fin de semana, el Gran Premio de Bélgica de Formula 1 en unas condiciones de pista mojada, las cuales los espectadores siempre desean debido a la gran incertidumbre que estas suelen generar, y en las que siempre salen a relucir los grandes nombres de este deporte. Sin ir más lejos, la sesión clasificatoria del sábado ya nos dejó la actuación memorable de la joya de la cantera del equipo Mercedes, George Russell, situando su Williams (noveno coche de la parrilla en condiciones normales) ni más ni menos que en la segunda posición de parrilla, rozando una impensable Pole Position que se llevó Max Verstappen, un más que reconocido experto en estas difíciles condiciones.

Con este panorama llegaban las 15:00 horas en el circuito, hora a la que estaba prevista la salida del Gran Premio, cuando en una decisión de último momento Michael Masi, jefe de la FIA, decidía posponer la salida debido a la numerosa cantidad de agua que había quedado depositada en el asfalto, y es que, aunque no muy fuerte, la lluvia no había dejado de caer en Spa durante toda la jornada de domingo, lo que creó numerosos charcos y acumulaciones de agua peligrosas para la seguridad de los pilotos. Este primer retraso duró hasta las 15:25, hora a la que el organismo regulador decidió dar salida a los coches detrás del coche de seguridad, decisión dada demasiado tarde, ya que en el momento que se dio la salida la acumulación de agua era incluso mayor que a la hora original de comienzo de carrera, dándose unas condiciones de visibilidad pésimas para los pilotos debido al aparatoso spray soltado por los coches debido a la gran anchura y capacidad de absorción de los neumáticos de lluvia de estos, por lo que tras dos vueltas de formación y numerosas quejas de los pilotos, se dio bandera roja a la prueba, volviendo todos los coches al pit-lane hasta nuevo aviso, además de que el reloj que limita el tiempo de carrera, comenzaría a correr a partir de las 16:00 horas, por lo que la carrera debía ser completada antes de las 18:00.

La espera a nuevas noticias se nos hizo larga a todos, tanto a los espectadores, como a los ingenieros, como a los propios pilotos y comisarios, dejándonos el parón varias imágenes curiosas como aficionados y mecánicos bailando a ritmo de “La Macarena”, pilotos e ingenieros jugando un partidillo de fútbol dentro de los garajes o comisarios de pista jugando a la petanca bajo el diluvio. Pero además de estas curiosas imágenes, a las 17:00 horas el reloj de carrera fue detenido, con presuntamente la intención de celebrar una hora de competición cuando las condiciones lo permitieran, aunque la lluvia continuaba sin cesar y la previsión no instaba al optimismo.

Pero a pesar de todas las previsiones, a las 18:00 de la tarde la FIA daba el aviso de la reanudación de la carrera tras el coche de seguridad a las 18:17, dando un rayo de esperanza a los aficionados de que se presenciaría una carrera bajo la lluvia de Spa, hecho que no se daba desde el año 2010 en el histórico trazado belga. Los coches salieron de boxes a la hora acordada detrás del coche de seguridad, pero la muy baja visibilidad seguía siendo un problema recurrente, por lo que la FIA, en el mayor acto de mala fe dado por la institución en toda su historia, decidió que los pilotos dieran dos vueltas más tras el coche de seguridad y contar estas como vueltas de carrera, pudiendo de esta manera dar una clasificación y cubrirse las espaldas en caso de suspensión definitiva de la prueba. Tras estas dos vueltas se dio de nuevo bandera roja, y tras diez minutos el organismo regulador decidió dar por terminada la carrera, repartiendo la mitad de los puntos otorgados normalmente a cada piloto dando como válido el orden de los coches en parrilla para la repartición de estos.

 

Este acto de la FIA es considerado deleznable por dos simples motivos, el primero carga contra el espíritu de la competición, y es que la dirección de carrera otorgó puntos por un Gran Premio en el cual no hubo acción en pista, simplemente cuatro vueltas de formación inacabadas, lo cual yo considero que es una clara adulteración del campeonato del mundo, ya que los puntos otorgados a los 10 pilotos situados en el Top 10 han sido otorgados sin haber competido, algo completamente impensable para cualquier ser humano con algo de sentido común, cosa que no demostró Michael Masi, gran señalado de este escándalo. Por otra parte, este espectáculo deplorable se dio para evitar la devolución del dinero de las entradas pagadas por miles de personas que soportaron la fuerte lluvia solo para poder ver a sus ídolos en el circuito, y que solamente vieron como la FIA jugaba con su ilusión y la de millones de aficionados en todo el mundo para poder contentar a los patrocinadores y a los equipos.

En conclusión, con lo sucedido ayer la Formula 1 ya ha quedado completamente señalada como lo que es, un negocio al cual cada vez le importan menos sus aficionados y que lo único que busca es encontrar batallas absurdas para ser noticia en los medios, ya que con lo de ayer Verstappen recorta 5 puntos a Lewis Hamilton sin haber llegado a competir ni una sola vuelta, apretando el campeonato, y el joven George Russell se lleva un podio con un Williams, algo totalmente impensable si el Gran Premio se hubiese disputado, pero sin duda alguna lo sucedido ayer en Spa-Francorchamps pasará a la historia como una de las mayores vergüenzas dadas en la historia del deporte rey del automovilismo.