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ARTÍCULOS

25.04.2021 Música Ginebras Murcia

Por Marta Sabiote

Ginebras presentó anoche en el Auditorio Víctor Villegas de Murcia su primer disco: Ya dormiré cuando me muera, publicado en septiembre. El cuarteto lanzó su primer trabajo de larga duración tras la buena acogida de su primer EP (Dame 10:36 minutos) y los singles que fueron publicando en los primeros meses de la pandemia. Un año después de su primera visita a la ciudad, Ginebras llegó al auditorio que albergó el recital con la mitad del aforo debido a la situación sanitaria.


Abrieron el concierto con la festiva Crystal Fighters, una oda a todos los festivales y a la antigua normalidad. Sumado a la mala suerte de despegar en el panorama musical al mismo tiempo que una pandemia, Juls Acosta, batería de Ginebras, no pudo asistir al concierto porque se encontraba ingresada, aunque estuvo presente mediante una videollamada. El grupo repitió en varias ocasiones lo contentas que estaban de estar allí y las ganas que tenían de hacer más conciertos en Murcia cuando su batería volviese, en la Sala REM o incluso en el Warm Up Estrella de Levante.

Al no contar con su batería habitual, el repertorio se vio perjudicado y no tocaron algunas canciones como estaban previstas, aunque esto dio pie a dos versiones lentas de Vintage y a una improvisada, no aparecía ni en el setlist, 6 AM antes de cerrar el concierto. Algunos de los momentos más épicos fueron Chico Pum o Filtro Valencia que iluminaron, literalmente, el auditorio. Aunque otro de los momentos más resaltables fue el final con La típica canción y su despedida del escenario al ritmo de Shakira.

Lo de anoche de Ginebras fue una fiesta de la música y de la vida. Consiguieron aportar epicidad en sus canciones más míticas y también frescura y diversión. Lo mejor de ellas, aparte de su maravilloso directo, es la complicidad que tienen, se siguen mirando sonriendo y sorprendidas cuando el público canta sus canciones. Ojalá que la ilusión y la complicidad con la que trabajan siga estando presente en sus trabajos al igual que lo estuvo anoche en el Víctor Villegas.


23.04.2021 Fútbol Deporte

Por Daniel López 

La histórica temporada 2019-2020 del Granada CF en Primera División, en la que acabó en séptima posición, le dio acceso a jugar las rondas previas de la Europa League, ante la ilusión de una ciudad que no había visto nunca a su equipo en Europa. Se cumplía así un sueño que era inimaginable para la mayoría: el EuroGranada.

La segunda ronda clasificatoria previa a la Europa League, supondría el primer partido europeo de la historia del club nazarí y les enfrentaría al Teuta en Albania. El Granada supo sobreponerse al poco ritmo de competición y consiguió ganar por 0-4 con goles de Soldado, Kenedy y un doblete de Yangel Herrera. En la segunda ronda se encontraría en su camino con el rocoso Lokomotivi Tbilisi de Georgia, que visitaría el Nuevo Los Cármenes. Sería el primer partido de competición europea disputado allí en toda la historia. Darwin Machís sacó un cañonazo y junto a otro gol de Jorge Molina sentenciaban el pase a los Play-Off de acceso a la Europa League (2-0). El último escollo para entrar a la ansiada fase de grupos sería el Malmö sueco, un equipo con una amplia experiencia europea. El Granada salió con ambición y conseguiría adelantarse con otro gol de Machís pero junto antes del descanso los suecos marcarían el empate. En el segundo tiempo los rojiblancos no se fueron atrás y buscaron con ahínco la meta sueca. El premio llegaría con dos goles de Antonio Puertas y Herrera que daban una histórica clasificación a la fase de grupos de la Europa League.

El sorteo deparó al PSV holandés, al PAOK griego y al, también debutante, Omonia de Nicosia como sus rivales en la fase de grupos. El primer partido sería en Eindhoven, el Granada visitaba el Philips Stadion para enfrentarse al PSV. El debutante fue superior al equipo con más experiencia europea y los nazaríes se estrenaban por todo lo alto ganando por 1-2 tras las dianas de Molina y Machís. En la segunda jornada recibiría al PAOK, que conseguiría sacar un punto del Nuevo Los Cármenes, en un partido donde al Granada solo le faltó el gol (0-0). Después tocaría un doble enfrentamiento con el Omonia que no pudo contra un Granada que fue superior. 0-2 en Chipre, con goles de Herrera y Luis Suárez, y 2-1 en un sufrido partido en Granada, que resolvería un gol de Alberto Soro, dejaban encarrilada la clasificación para dieciseisavos de final. En la penúltima fecha el PSV rendía visita a los nazaríes que mermados físicamente dejaron escapar la victoria y el liderato de grupo (0-1). La fase de grupos concluiría en Tesalónica donde el Granada volvió a empatar a 0 frente al PAOK, a pesar de las muchas ocasiones de los de Diego Martínez, certificando así el segundo puesto de grupo.

Dieciseisavos de final sería una dura piedra de toque, enfrente estaría el Nápoles de Insigne, Zielinski, Hirving Lozano, Koulibaly, etc. Pero esto no asustó a un Granada que salió a jugar valiente el partido de ida en un Los Cármenes, que en circunstancias normales, hubiera estado lleno hasta la bandera. Dos goles de Herrera y Kenedy marcaron y el Granada viajaba a Nápoles con una buena renta. La vuelta empezaría bien para los italianos que se adelantaron con un buen gol de Zielinski. Aunque en el minuto 25 Ángel Montoro sentenciaba la eliminatoria con un cabezazo que daba alas al Granada. El Nápoles ganaría tras otro gol de Fabián pero ni los lesionados: Germán, Neva, Gonalons, etc. ni el empuje italiano, pudieron con un equipo que eliminaba al Nápoles tras una destacada actuación de su portero, Rui Silva, en una batalla desarrollada en el estadio que lleva el nombre de un mito del fútbol, Diego Armando Maradona.

En octavos la suerte se iba a aliar en el sorteo con el Granada, que se enfrentaría al Molde noruego. En la ida el Granada repitió el planteamiento de la ida contra el Nápoles y ganó por el mismo resultado (2-0) tras un gol de Molina y una espectacular volea de Roberto Soldado. La vuelta se jugaría en Hungría ante las duras medidas de cuarentena de Noruega frente al coronavirus. El Granada empezó con ganas de sentenciar el pase, pero un inesperado gol de Jesús Vallejo en propia portería hacía sembrar las dudas. En la segunda parte el zaguero remediaría su error dando un balón a Herrera que asistiría a Soldado, para que este rematara con un testarazo que batía al guardameta y daba la clasificación al Granada. Al igual que contra el Nápoles, los nazaríes perderían el partido 2-1, tras un gol de penalti, pero la clasificación se conseguía y la leyenda de este equipo aumentaba de forma curiosa en un estadio que lleva el nombre de otro mito del fútbol, Ferenc Puskas.

En cuartos de final el Granada se vería las caras contra uno de los grandes favoritos para alzarse con la Europa League 2020-2021, el Manchester United. Granada se engalanó para la cita recibiendo al equipo como en sus grandes noches y colocando banderas en cada rincón de la ciudad. Los red devils salieron a dominar el partido y tomarían ventaja para la vuelta tras un gol de Rashford y otro de Bruno Fernandes, tras un polémico penalti. El partido de vuelta parecía un partido de consola, pero era real, Manchester United – Granada en Old Trafford, el teatro de los sueños como lo definió el mítico jugador del United Bobby Charlton. El Granada creía en la remontada, aunque era muy complicado darle la vuelta a la eliminatoria. Los rojiblancos salieron a marcar pero se encontraron ante un Manchester efectivo que se adelantó por medio de Cavani. Los nazaríes siguieron en el intento de remontar pero otro accidentado gol en propia puerta de Jesús Vallejo confirmaba el fin de la senda europea.

El Granada peleó para llegar y no desentonó en la Europa League. Ganó tres rondas previas, superó una exigente fase de grupos y eliminó al Nápoles y al Molde en las eliminatorias para caer con honor ante uno de los gigantes del fútbol, el Manchester United. Mostró corazón, coraje, capacidad de superación y sobre todo hizo honor a su lema “Eterna Lucha” porque como bien decía la película… Todo es posible en Granada.


16.04.2021 Historia España

por Elena Martínez

“El franquismo contaminó la memoria, la historia y la lucidez de los años pasados de España. El gran pecado de los intelectuales de izquierdas fue que en vez de purgar la historia y memoria del franquismo y dejarla otra vez en estado “presentable” para las nuevas generaciones, decidió arrinconarla. En vez de explicar que cada pueblo tiene sus “Cides”, sus tercios y sus “Américas” y que somos lo que somos porque fuimos lo que fuimos, se barrieron los planes de estudio. Con esto se permite la manipulación y nos cuentan 17 historias diferentes cada uno según su interés, con lo cual, el desconcierto del que lo recibe es enorme. Creo que esa falta de memoria y esa manipulación de nuestra historia y de lo que nos permite entender lo que somos, es uno de los grandes males a los que los españoles debemos hacer frente”

- Arturo Pérez-Reverte

 

"Quien no conoce su historia, está condenado a repetirla”, dijo alguien una vez. Es curioso como a pesar de conocerla, somos tan condenadamente inútiles -poco es lo que se diga-, de repetir lo anteriormente vivido. España ha vivido mucho y su historia se ha empapado de personajes que la han marcado. España ha sido monarquía y república, también fue dictadura. En España hubo épocas donde se antepuso el poder al país. También hubo épocas donde la luz se veía al final del túnel, y ¿saben qué?, siempre acabamos jodidos. Con unos y con otros. ¿Las monarquías? Jodidas. ¿Las repúblicas se salvan? Ni una. Jodidas también. España ha estado en manos de quienes -en su mayoría- la han echado a perder. Pero de dicha decadencia y problemas no solo hablo yo. Hablan de ella Unamuno o Ganivet. Fíjense. Ya cuando la II República caía en picado-pues al final, como todo, se convirtió en un caos- llegó el amigo Francisco a restablecer el orden. Un orden que duraría más de 30 años y dejaría en camino miles de muertos. Ya he dicho que todo es cuestión de poder.

Bien, pues es cuando Franco muere, que empieza la mejor parte de nuestra historia y, que, por lo visto, comenzamos a olvidar.

Después de toda una historia de luchas, conflictos, muertes y mucho odio, en España se decide emprender un nuevo rumbo. Apenas había pasado un lustro cuando el odio que al principio se palpaba, se fue desvaneciendo y, aquí, se sea monárquico o republicano hasta la médula, deben reconocer que el rey tuvo un papel fundamental, porque Juan Carlos I pudo haber continuado con el régimen al que tanto esfuerzo dedicó Franco. Y es aquí cuando comienza la Transición, señoras y señores. Por primera vez se miró por España y para la misma.

Debería resultar enorgullecedor todo lo que aconteció la elaboración de la Constitución de 1978. PCE, AP (Alianza Popular. Presidido por un diputado con gran papel en la época franquista, Manuel Fraga), PSOE, UCD (Unión de Centro Democrático) y partidos nacionalistas como PDC (Cataluña) y PNV (País Vasco), dieron lugar a una política de acuerdos para así elaborar la constitución vigente hoy en día. Lo han oído bien: ideologías que se habían matado entre sí no hacía tanto, quisieron darse la mano a pesar de las diferencias que les separaban. Renunciar al odio y tirar del carro.

Ahora creamos odio de nuevo y repetimos la historia. Esa unión, se ha roto. Nos fijamos únicamente en señalar para ver quién se ha apropiado de qué. Nos hacemos los sordos ante opiniones que no gustan y pretendernos ser reyes de la razón. Ni tan si quiera preguntamos por qué. Tampoco abrimos nuestra mente. Egoístas puros y duros. Si no tenemos respeto, ¿qué nos queda?

Cuando todo podría haber seguido igual, la división se convirtió en unión.

Terminaré con unas palabras leídas, cuyo autor desconozco: “Así, a pesar de la oposición de una minoría, se instauró la democracia (basada en la constitución de 1978), por la labor de los responsables políticos, pero, sobre todo, por la madurez de un pueblo con voluntad de cerrar viejas heridas y afán de protagonizar su propia historia”.

 

“El cambio de la bandera hecho por la República constituyó un grave error. Primero, porque no respondía a una aspiración nacional, ni siquiera popular. La bandera republicana era desconocida por la inmensa mayoría de los españoles. Segundo, porque se reemplazó una bandera nacional por una bandera partidaria y, con ello, solo consiguió dividir a España. Y tercero, porque no era necesaria y, consecuentemente, tan solo podía producir complicaciones, tal y como sucedió”

- Vicente Rojo, General y defensor del Régimen Republicano